Nosotros

RAOR. Más de 50 años creando hogares.

 Las empresas de promoción inmobiliaria RAOR, S.L. y MISPROIN, S.L., son dos sociedades eminentemente familiares, cuyo origen se remonta a la actividad constructora que, en los años sesenta, inicia Rafael Ortolano Royo, de forma individual, y desde un pequeño despacho en el domicilio familiar, de su población de origen, Mislata. Es una actividad casi artesanal, desperdigada, a golpe de intuición, y se traduce en la construcción de naves industriales y edificios en Mislata, Xirivella, Quart de Poblet y en los barrios de Patraix y la Olivereta de Valencia.

 

Más tarde, en los años setenta, ya desde las oficinas situadas en Valencia, siempre en el distrito de Botánico – Abastos, inicia la promoción ya más regular y no tan dispersa, concentrada, sobre todo, en Alboraya, en cuya entrada inicia lo que actualmente es el Barrio de Palmaret, con la apertura de la Avenida D´Ausias March y las calles Maestro Serrano, Pintor Peris Aragó y Benimaclet, en donde se construyen diversos edificios y naves industriales. Después la actividad se concentra en el Barrio de Patraix, con la apertura de la calle Dibujante Manuel Gago y la construcción de varios edificios en diversas fases. Prácticamente toda las promociones se efectúan en régimen de Viviendas de Protección Oficial.

 

Al fallecimiento, en los años ochenta, de Rafael Ortolano Royo, continúan la actividad hasta hoy, su esposa e hijos, primero bajo el régimen de Comunidad de Bienes, más tarde con la creación en 1.989 de la sociedad RAOR, S.A. hoy RAOR S.L., y, finalmente, con la constitución en 1.990 de MISPROIN, S.L. ( Mislatense de Promociones Inmobiliarias, S.L.).Ambas sociedades han venido realizando, desde su constitución, diversas edificaciones, la mayoría de ellas de Protección Oficial, pero siempre sin hacer grandes promociones en tamaño, prefiriendo, caso de haber dispuesto de solares amplios, el construirlos en diversas fases.

La tónica de nuestras empresas es tener una promoción en marcha, otra acabándose y otra iniciándose, de forma que el trabajo es continuo, pero siempre con promociones que nuestra pequeña estructura de empresa familiar pueda, en todo momento, dominar, tanto a nivel de control sobre los trabajos, como de financiación y, sobre todo, de atención directa y personal a los clientes.